Según la decisión de la OMC, las medidas aplicadas por Bruselas contra la producción china están fuera del marco de las reglas del comercio internacional, ya que debían ser aplicadas en forma diferenciada a cada empresa productora y no a la totalidad del hierro y el acero chino.

El fallo de la OMC abre el camino para que Pekín exija medidas compensatorias a la UE, para lo cual deberá presentar una demanda específica y estimar el monto del perjuicio que provocaron a su economía las sanciones europeas.
El diferendo se remonta a enero de 2009, cuando China se quejó de las tasas antidumping aplicadas por la UE –que iban de 26.5 a 85%– y Pekin había obtenido de la OMC fallos favorables en 2010 y 2011.
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